El proyecto nanoGateway parte del intento de comprender como los “clusters” tecnológicos tienen éxito y espera evitar algunos de los problemas que han afectado a otras iniciativas similares.

 

nanoGateway puede considerarse un ejemplo de “planificación indicativa”, mediante la cual una iniciativa (normalmente parcialmente dirigida por el sector público) constituye un nexo o foco para orientar las actividades económicas (incluyendo las inversiones) de una zona determinada, permitiendo que un nuevo sector económico se desarrolle de manera coherente, respondiendo a una amplia gama de necesidades sociales, en vez de tener que adaptarse a estas más adelante, de manera ad hoc. En este contexto, vale la pena adentrarse brevemente en la investigación empírica realizada por el equipo de la Universidad del País Vasco compuesto por los profesores Etxebarria, Gomez Uranga y Barrutia Guenaga (2011).

Su investigación se dirige a clusters de nanotecnología en regiones (Landers) alemanas, así como en dos Comunidades Autónomas españolas (Cataluña y el País Vasco).

Los profesores apuntan a que un cluster puede fracasar por falta de coherencia, tanto porque no hay sinergia entre sus partes a nivel interno como porque no concentra todos los elementos necesarios, difuminándose al tener miembros claves en lugares lejanos. Según Etxebarria y sus colaboradores, el País Vasco presenta un caso de la primera de estas patologías, y Cataluña de la segunda. En el caso Vasco, “las grandes ciudades compiten entre sí sin buscar sinergias basadas en la complementariedad y proximidad geográfica” . En Cataluña se da el caso de que empresas con sede en Barcelona, por ejemplo, tienen sus laboratorios en otros países, y por tanto no contribuyen sustancialmente a cultivar conocimiento científico local.

La ventaja del proyecto nanoGateway es que articula su agenda desde el principio, procurando desarrollar el sector nanotecnológico de manera coherente con la sociedad y los sectores económicos de la región Interreg España-Portugal, articulándose a medida que integra a las partes interesadas y creando un mecanismo de feedback constante (la Plataforma nanoGateway electrónica). Así pretende garantizar la coherencia entre sus partes y el enfoque territorial (evitando las debilidades respectivas del País Vasco y Cataluña, de acuerda al estudio citado). Al mismo tiempo, esto le permite adecuarse al mercado internacional (produciendo, por ejemplo, un Libro Verde de buenas prácticas que se pueda utilizar a nivel Europeo, y un Barómetro de innovación en nanotecnología que sirva para hacer conocer los logros de las ocho regiones de esta área de cooperación globalmente).

EL INL, y este proyecto en concreta, representan, por tanto, el “agente clave” que da coherencia a un cluster, sin el cual este tipo de iniciativas tienden a fracasar.

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